Se me acerca Alafoss, Víctor, y me dice que abril es el mes más cruel.
"Pero a ver, gilipollas" le grito "¿Es que no te has enterado de donde vengo?"
Hago el ademán de sacar mi cuchillo de su funda pero la encuentro vacía. Mientras mi amigo se ríe de mi torpeza, recuerdo vagamente el día en que planté mi arma en un tiesto, soñando con el tiempo en que brotaría de él el árbol de la guerra o de los tenedores.
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